La idea de un espacio enriquecedor y alternativo donde los niños y las niñas pueden jugar y aprender con libertad, y donde se integran los aspectos de juego, movimiento, percepción, comprensión y expresión es lo que dio vida al Museo de los Niños Abasto, para niños hasta los 12 años.

Desde una mirada transformadora, este museo ubicado en Buenos Aires, Argentina, promueve la curiosidad, el interés de aprender y la imaginación, ya que es un universo interactivo. En este se recrean los diversos espacios de una ciudad para que los pequeños puedan jugar a ser médicos, albañiles, marineros, camarógrafos, cocineros, periodistas, enfermeros, entre otros oficios.

En este artículo nos concentramos en la Sala de 0 a 3 años. Aquí se recrean diversas topografías en un espacio de naturaleza “artificial” que integra juego, estimulación, percepción y expresión incentivando la imaginación a través de los sentidos.

La propuesta está conformada por tres capas espaciales:

  • Superficie de piso: Esta es suave con ondulaciones de diferentes texturas, formas y colores. Utiliza lana natural que invita a usar el espacio en un plano bajo.
  • Superficie vertical: Desarrollada en módulos de madera encastrada, terciado de guatambú y cortinas de enrollar recuperadas. A través de los juegos y objetos se descubren los paisajes del país.
  • Superficie de cubierta: “Tela” de madera. A través de la repetición de una pieza triangular de madera terciada, se conforma una superficie laminar que aporta contención espacial con diferentes alturas.

Se trabajó de manera responsable con el medioambiente a través de la incorporación de materiales naturales como madera, lana y cueros, materiales recuperados como las cortinas de enrollar y fieltros. También con el uso de materiales remanentes, iluminación eficiente led, pinturas sin sustancias tóxicas, técnicas de encastres para evitar pegamentos y permitir el fácil armado y desarme.

Como el propósito primordial fue transmitir la importancia del cuidado del medioambiente, se presenta la belleza de los diferentes bioambientes de Argentina, con formas simples y materiales cálidos a través de las diferentes situaciones espaciales y lúdicas. Estos son: valles y quebradas; sierras y arroyos; pastizales y esteros; montañas; y selva.

En cuanto a los diversos juegos, en la zona de valles y quebradas está el juego de motricidad en el que se deslizan piezas enhebradas en un caño curvo, que ayuda al desarrollo motor al involucra el control y desarrollo de las diferentes partes del cuerpo.

El área de sierras y arroyos cuenta con ondulaciones en el piso con diferentes texturas y colores; en los pastizales hay piezas con forma de sapos de diferentes tamaños y colores con superficies blandas. También hay una pecera, texturas en plano de pared donde diferentes animales conforman superficies de juego con varias formas, colores y texturas realizadas con cuero natural. Y hay colgantes, en un espacio aéreo conformado por aves tejidas en “crochet”.

Por su parte, en el área de montañas y lagos hay piedras, situación lúdica para estimular los sentidos a través de distintas compacidades, pesos y tamaños de piedras. Esta es una superficie para acostarse, jugar y descansar. Igualmente hay una selva con un juego de iguanas que se “trepan” a la vegetación a través de sus patas imantadas.

Los muñecos, títeres y disfraces están en otra sala que introduce al niño en un mundo de fantasía e imaginación para estimular la creatividad. De igual forma, el museo tiene una sala de música donde los pequeñines pueden tocar instrumentos musicales que agudizan la percepción y ayudan al desarrollo de la motricidad fina.

Sin duda, un espacio colorido y lleno de enseñanzas elaboradas de forma creativa para el bienestar de los visitantes.

Esta parte del Museo de los Niños Abasto estuvo a cargo del estudio de arquitectura y diseño sustentable Gruba. Puede contactarlos a través de su página www.gruba.com.ar

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