Cuando el nuevo propietario de esta casa construida en la década de 1980 pidió una renovación completa, los arquitectos vieron la oportunidad de transformar sus interiores oscuros y pasados de moda. Además, pensaron en aprovechar mejor la espectacular ubicación de la casa, ubicada en la cima de un promontorio que ofrece una vista de 180 grados del Lago Austin y las colinas tras él.

Localizada en el estado de Texas, en Estados Unidos, la llamada Hilltop Resindence tenía una entrada y garaje que habían ocupado un área extensa en el centro del terreno de la propiedad. Ambas zonas se reconfiguraron para proveer un generoso patio con jardines y una serie de terrazas escalonadas hechas con losas Pennsylvania bluestone. Así, lo que había sido una entrada para vehículos de motor se transformó en un espacio orientado al peatón, que haciendo hincapié en los elementos naturales —como los árboles de la propiedad—, establece una clara secuencia de entrada al hogar.

Para traer los elementos de la naturaleza más cercana a la casa, el pavimento existente se eliminó y se sustituyó por jardines con hierba coreana (Korean grass) y piedras de río para sugerir paz y tranquilidad. Por otro lado, un alero de aluminio ubicado sobre la puerta de entrada no solo protege del sol de Texas, sino que también proporciona una textura variada que sutilmente acentúa dicha entrada e invita a los visitantes a entrar.

En el interior, lo que fue una colección fragmentada de espacios se reorganizó con una jerarquía definida. La alteración más significativa fue la reubicación de la chimenea. Anteriormente, cuando los visitantes entraban a la residencia, este escenario de la sala de estar los recibía de inmediato. Ahora la chimenea oculta esa vista y separa los espacios, lo que permite que las áreas se revelen poco a poco.

Esta gran sala central actúa como un punto de encuentro entre el ala este de la vivienda, que cuenta con el salón comedor, la cocina, un desayunador, una bodega y las habitaciones de los niños, y el ala oeste, donde está el dormitorio principal en “suite”, una oficina y el gimnasio.

En contraste con los interiores existentes que transmitían oscuridad y claustrofobia, a pesar de la presencia de ventanales de piso a techo en toda la residencia, los espacios interiores renovados se enfocan hacia el exterior y maximizan la conexión con el paisaje circundante.

De otra parte, la paleta de materiales y texturas interiores se acentúa con el uso de gabinetes de madera de zebrano (Microberlinia brazzavillensis y M. bisulcata), pisos de madera “cherry” brasileña y chimenea revestida con una malla de acero inoxidable.

Una terraza de piedra que había en la casa a lo largo del perímetro trasero, se reconfiguró para crear un espacio de transición entre los interiores y exteriores. Además, un enrejado de aluminio unifica esta zona proporciona sombra y captura la brisa, mientras enmarca las vistas desde el interior.

Al encubrir la geometría implacable del techo inclinado de la cubierta (“deck”), el enrejado crea un borde más suave que dirige la vista hacia el paisaje que rodea la casa. Mientras tanto, una plataforma con asientos integrados lleva a la orilla de una piscina sin bordes que también tiene una pequeña barra. Todo esto contra el telón de fondo de las hermosas colinas de la zona.

Este proyecto estuvo a cargo de Miró Rivera Architects, del español Juan Miró y el puertorriqueño Miguel Rivera. Para contactarlos, visite: http://www.mirorivera.com/

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