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La Casa Claroscuro, ubicada Costa Rica, muestra contrastes fuertes entre volúmenes, unos iluminados y otros ensombrecidos, según la proyección solar o la iluminación de ambiente nocturno, para destacar más efectivamente algunos elementos. Ese es el concepto detrás de la residencia, ideal para crear mayores efectos de relieve y modelado de las formas a través de la gradación de tonos lumínicos.
El objetivo tras este diseño era crear una vivienda eficiente, de alto desempeño, aprovechando la ventilación cruzada e iluminación natural para crear un proyecto de expresión vanguardista que permite integrarse exitosamente con su contexto.
Durante la etapa de diseño se tomaron en consideración las variables del clima caliente de Santa Ana, Costa Rica. Por esa razón el programa se organizó de forma que los espacios que requieren un control eficiente de la masa térmica estuvieran localizados en los volúmenes blancos paralelos, orientados de forma estratégica para aprovechar las corrientes de viento predominantes en el sitio.
En medio de estos dos volúmenes se ubicó el área social que se compone de espacios integrados con una doble altura y cerramiento de vidrio. Por otro lado, los volúmenes sólidos en ambos extremos del área social y el diseño de la cubierta tienen la función de impulsar la corriente de viento a través de los espacios integrados.
Los volúmenes se esculpen en los materiales predominantes como concreto, vidrio y mármol, y algunos detalles de madera, en una arquitectura simple y de geometría pura. Esta toma vida por medio de la luz y la sombra sobre las superficies blancas, elementos que dan vida el juego de volúmenes y sus proyecciones.
De otra parte, la distribución del programa arquitectónico se desarrolla en dos niveles. En el primer nivel este se compone del área social y de aquellos espacios destinados a recibir visitas, lo que genera un espacio sin divisiones físicas donde se pueden maximizar las funciones cuando está en uso. En el segundo nivel se encuentran los espacios de la vida privada de la familia, como son los dormitorios y la sala familiar. Las circulaciones entre los espacios permiten flujos sencillos y dinámicos para comunicar de forma eficiente toda la residencia.
En cuanto al diseño interno de la casa, para ello se usaron texturas y una paleta de color muy calmada para que la decoración no se viera sobrediseñada, sino pensada. Cada espacio tiene un elemento de diseño que se destaca, como la mesa de Bonaldo que marca una fuerte relación con la lámpara escultural de Artemide en el comedor. Además, los espacios cuentan con obras de artistas locales, entre los que se encuentran Luciano Goizueta, Andrés Gudiño y Esteban Campos.
Sin duda, al mirar el diseño de este proyecto puede verse que es más una obra de arte que una residencia tradicional, ya que los arquitectos deseaban que la vivienda reflejara la personalidad y estilo de vida de la familia que la habita.
Para lograr ese objetivo en Casa Claroscuro laboró un gran grupo de profesionales. En el área de diseño se contó con el talento de Andrea Solano, Emilio Quirós, Isabel Bello, César Porras, Jimena Odio, Carolina Gazel, Johan Acevedo, Olman Jara, Esteban Chacón, Pablo García Conde, Melisa Silva, Adriana Serrano y Cristian Elizondo. En diseño interno Cloud 9, Charlie Jiménez y Esteban Salazar, mientras que la constructora fue CPS.
La dirección general del proyecto estuvo a cargo del arquitecto Juan Robles, de Robles Arq., a quien puede contactar en su página https://roblesarq.com

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