El matrimonio dueño de esta residencia estaba interesado en la espacialidad compleja de las obras de hormigón a la vista, pero tenían reservas sobre la crudeza de la materialidad resultante. Es así como nos encargaron este proyecto con el requerimiento explícito de que el hormigón quedara oculto detrás de un revestimiento sin textura y monocromático, entendiendo que de esa forma no desaprovechan la libertad formal que otorga el hormigón estructural, pero el resultado sería de una segura abstracción formal.

El lote está en un barrio cerrado perteneciente a la urbanización Villanueva, caracterizado por haber operado sobre terrenos bajos e inundables, donde crearon lagunas artificiales de interés paisajístico y con esa tierra rellenaron los sectores destinados al uso público y privado.

Nos encontramos entonces con un lote de grandes dimensiones en contacto con una de las lagunas, sin mayores atractivos que las vistas a la laguna, ya que la vegetación existente es aún muy joven y se encuentra dispuesta solo en el espacio público.

Por ello el desafío de este encargo fue concebir una casa que capitalizara el valor de ese espejo de agua y hacer que todos los ambientes disfrutaran de las vistas, resolviendo al mismo tiempo el problema de que dichas vistas coinciden con una orientación desfavorable para la mayoría de los ambientes de la casa.

El hogar posee un sector social de amplias dimensiones, un dormitorio principal con baño y gran vestidor, y dos dormitorios de huéspedes con un baño para alojar a los hijos y nietos los fines de semana. Si bien la casa podía desarrollarse en dos plantas, tenía que quedar prevista a futuro la posibilidad de armar un dormitorio en planta baja. Requirieron también un lugar para guardar los elementos de jardinería y un depósito general, una cochera, una terraza con parrilla, una piscina grande y un pequeño muelle sobre la laguna.

Como respuesta a un entorno muy indeterminado les propusimos una casa abierta a su jardín interior y cerrada a la calle y a sus futuros vecinos, organizada en dos plantas con el objeto de que la mayoría de los ambientes pudieran disfrutar de las vistas a la laguna.

Por otra parte, para resolver la dicotomía entre ese objetivo y el de contar con un asoleamiento en todos los dormitorios, decidimos disponer las funciones en dos volúmenes desplazados, vinculados por un vacío de doble altura que contiene la escalera y la circulación de la planta superior. De esta manera, en la planta baja se consigue una buena orientación y vistas tanto al frente como a la laguna, en la sala de estar, la cocina y el comedor. En la planta alta, el dormitorio principal goza de las mismas ventajas, además de quedar aislado del resto de los dormitorios por una circulación que puentea la doble altura y permite vistas a la laguna en su recorrido.

Hay una atención especial dirigida a controlar la incidencia de los rayos solares sobre las superficies acristaladas, y a aprovechar la luz natural para aportar riqueza a los espacios habitables.

Si entendemos a las aberturas como tales, no como elementos estandarizados con medidas y posiciones predeterminadas, esas perforaciones serán el resultado de la manera especial en que queramos que se establezcan estas relaciones. Estas permiten ventilar e iluminar los ambientes, pero también dejar indefinida la relación exterior-interior, enmarcar el paisaje y filtrar la luz.

Este proyecto estuvo a cargo de los arquitectos María Victoria Besonías y Guillermo de Almeida, de Besonías Almeida Arquitectos. Puede contactarlos a través de: besoniasalmeida.com

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