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Su relación con el Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico (CAAPPR) comenzó cuando era una estudiante en los años 80. Servía café, hacía llamadas y, claro, sacaba fotocopias… pero estaba allí, con los arquitectos que tanto admiraba. Esa relación se afianzó más adelante con otras responsabilidades, y continuó a distancia cuando vivió fuera de la Isla. Una vez regresó, ya el Colegio había crecido… y ella también. Hoy, se enorgullece de ser la presidenta de esa entidad que tanto ama.

Para la arquitecta y profesora Ivonne María Marcial Vega, ese momento estaba en su agenda hace años, aunque llegó en el tiempo preciso para ella. “Me gusta que haya pasado en este momento, a pesar de que muchos me cuestionan por qué ahora, cuando hay crisis en el país. Es un reto, pero soy una optimista empedernida. El reto y la invitación a los arquitectos y la comunidad es a ‘ponerse las botas’. A que el Colegio siga haciendo buena obra para el país y nos vean como un elemento clave para el desarrollo económico”, expresó Marcial Vega, quien posee un bachillerato en diseño ambiental y una maestría en arquitectura de la Universidad de Puerto Rico (UPR), y un “brevet” en fotografía de arte del Institut Saint Luc de Lieja, Bélgica.

Ella está preparada para lo que venga. Eso lo aprendió en su caminar con el mismo Colegio. “Hubo mucho ‘trial and error’. Aprendí del riesgo. Uno de los presidentes, el arquitecto Luis Flores, era bien arriesgado. Nos decía: si no funciona para sacar fondos, nos servirá para aprender otra cosa”, recordó.

También las posiciones que ha ocupado en su carrera la pulieron en áreas como educación, presupuesto y administración. De 2004 a 2006, mientras era profesora de arquitectura en la Universidad Politécnica de Puerto Rico, estuvo a cargo de la Comisión de Educación en el CAAPPR, cuando se logró que la educación continua se convirtiera en un requisito para la certificación. De igual forma, fue vital su experiencia como fundadora y presidenta de DoCoMoMo (Documentación Conservación de edificios del Movimiento Moderno) en 2006, ya que lograron que la Isla contara con su capítulo. Luego, de 2010-2012, regresó a la Junta del CAAPPR como vicepresidenta.

“Tenía miras a la presidencia entonces, pero me ofrecieron la rectoría de la Escuela de Artes Plásticas y acepté el reto porque era un servicio al pueblo más directo. Fue tremenda experiencia. Aprendí a hacer política pública y trabajé en la parte administrativa y legislativa”, detalló. Entre sus triunfos se cuentan haber logrado la acreditación y la autonomía de la Escuela, aparte de una legislación de fondos recurrentes para mejoras permanentes.

Su visión para el CAAPPR

Hoy día, como la tercera mujer presidenta del CAAPPR, reconoce que todavía “hay que dar la batalla con eso en la profesión”. Casualmente, cuenta con una Junta con mayoría de mujeres (solo hay dos hombres). “Alguien me comentó que una presidenta es más fácil de aceptar que una Junta de mujeres… Honestamente, lo de la Junta no fue a propósito. Llamé personas de ambos sexos a quienes admiro, pero ellos fueron los que dieron que sí”, comentó.

En cuanto a su visión, está clara de que el CAAPPR tiene que atemperarse a los tiempos y hacerse presente. Desea que la gente vea al Colegio y al arquitecto como un ente interdisciplinario que puede generar buen trabajo y mover la economía.

En la actualidad hay varios proyectos sobre la mesa, como el Proyecto de la Cámara Núm. 2583: Todos somos herederos, para que los municipios identifiquen y trabajen con sus estorbos públicos, para restaurarlos y desarrollarlos.

Por otra parte, ya empezaron con su plan “A ponerse las botas”. “Una de las primeras actividades será definir qué es el Colegio y qué es la Fundación para la Arquitectura. Buscaremos alianzas con profesionales de diversas disciplinas para que nos hablen de sus áreas de especialidad”, compartió Marcial Vega, quien dijo que cada trimestre harán un informe para promover la trasparencia y motivar a la membresía.

“Tengo mucha fe de que los colegiados van a unirse a trabajar con nosotros. Estoy superanimada. Hay una frase que dice: ‘Como no sabía que era imposible, lo logré’. ¡Se puede!”, concluyó Marcial Vega, decana interina de Asuntos Académicos en la UPR, recinto de Bayamón. 

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