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¿Quién no recuerda dónde fue su primer beso, su primer trabajo o las calles que recorrió durante su infancia? ¿O su primera escuela o su graduación? Los recuerdos son tesoros en nuestra memoria que poseen un valor incalculable. Esa es la base sobre la cual la diseñadora de interiores Margaret R. Díaz Muñoz remodeló el histórico Teatro Gloria en San Sebastián, Puerto Rico, y lo convirtió en la nueva San Juan School of Design del sistema EDP University.

Su objetivo era preservar esta joya arquitectónica y encapsular en ella los recuerdos gratos de todo un pueblo. De esa forma, no solo sigue viva, sino que abre sus puertas a una nueva etapa como casa de futuros diseñadores de moda y diseñadores de interiores.

“La estructura del Teatro Gloria estaba allí sentada, mirando el edificio principal de EDP University recinto de San Sebastián todo el tiempo. Incluso hasta fue nuestra biblioteca por un par de años. Un día coincidí con la presidenta de EDP en San Sebastián, la miré y le dije: ‘Yo quiero ese edificio para mi escuela de diseño’. Ella me preguntó por qué y le contesté que con la arquitectura del edificio (de 1940 a 1950) y su historia como cine y teatro, ¿qué mejor que un lugar así para una escuela de diseño?”, relató la diseñadora a Ambiente y Color.

Esa conversación fue en verano de 2014 y unos meses más tarde la entidad adquirió la propiedad —que hasta entonces conservaban los descendientes de la familia Oronoz, sus dueños originales— y le entregó la llave a Díaz Muñoz.

¿Qué vas a hacer con él?, le preguntaron. “Lo voy a conservar”, respondió la diseñadora, quien de la mano con el vicepresidente asociado de Administración y Tecnología, Luis Fuster, rápidamente conformaron un equipo de trabajo, entre ellos el ingeniero Ángel García Millán, para que la apoyaran a poner su palabra en acción.

La transformación

Dado el propósito de conservar la estructura lo más posible, el diseño externo no se tocó. “Entendí que si alterábamos la fachada íbamos a borrar un pedazo de la historia de San Sebastián, y eso era precisamente lo que no queríamos. Nuestro fundador era ‘pepiniano’ (como les llaman a los nacidos allí) y deseábamos continuar el legado. Somos la universidad del pueblo y esta es la primera escuela de diseño del área noroeste centro de la Isla, y que esté en una estructura tan llena de historia es un privilegio”, expresó.

Además de nivelar los pisos y cambiar la distribución espacio, Díaz Muñoz optó por un tratamiento interior poco invasivo, pero moderno. El reto fue lograr una ambientación industrial moderna que reflejara lo que daría vida al interior: diseño, vanguardia, tendencias, futuro… El resultado habla por sí solo: un lugar con características modernas en un espacio memorable lleno de historia y cultura. La inspiración para ese estilo proviene de la Central Plata, que aunque hoy día está en total deterioro, en su época fue protagonista en la vida de los “pepinianos” y un recuerdo de años gloriosos.

En la entrada principal de la escuela hay un espacio para exhibiciones artísticas con pedestales  y un sistema colgante de rieles que lo permite. El tratamiento de paredes y pisos en las áreas comunes y banos son de cemento pulido. Los sistemas de aire y lumínicos son eficientes, mientras que los colores son los institucionales en la gama de los cremas y blanco.

Cuenta con dos salones de corte y confección dirigidos exclusivamente para talleres de moda, y otro de dibujo, además de un entresuelo (mezzanine) con tres salones de clases tipo taller y un salón-estudio con muestrarios y mesas de trabajo. Tanto los escabeles (ottomans) de PVC como las mesas de dibujo son un diseño de Díaz Muñoz y están impregnados de una retícula muy característica de sus diseños.

La atención al detalle sobresale en aspectos como el letrero exterior desarrollado por Malegrias Printing, que lee EDP – San Juan School of Design, el cual se diseñó con el elemento moderno de fotoceldas pero al estilo de los años 50. Como parte de la conservación de la fachada el espacio de las ventanas no se alteró, sino que se ubicaron ventanas que simulan los bloques de cristal de la fachada Art Deco original.

Recuerdos y futuro

Como reconocimiento al respeto que se le dio a la estructura original, el señor Martín Oronoz donó parte de los tesoros del teatro como un proyector, focos, taquillas, carretes de películas, fotos antiguas y hasta anuncios de la época. Hoy forman parte de una exhibición permanente.

Igualmente, este espacio es lugar para eventos culturales y educativos donde artistas plásticos y fotógrafos, entre otros ciudadanos del municipio, puedan exhibir su arte. De acuerdo con la diseñadora, quieren que sea una plataforma de exposición cultural, social y académica para aportar a la vida del pueblo.

Y ese pueblo que en un principio estaba preocupado por lo que pasaría con su Teatro Gloria, hoy está muy satisfecho con la obra final. Tan es así que se les acercan para contarles sus historias y recuerdos del antiguo teatro y agradecerles que no lo destruyeran.

“Creo que eso es parte de nuestras funciones como diseñadores: impactar un espacio, siempre velando por la salud y seguridad de los ocupantes, y preservando lo que es importante. La relevancia de ese proyecto y cómo impactará al que lo está trabajando, al que lo vivió y al que lo va a ocupar, y que aprendan a respetar ese espacio desde los ojos del diseñador. Quiero que me recuerden por mis legados, en este caso porque tomé un edificio de mucho valor para los “pepinianos” y se los preserve para la historia”, concluyó la diseñadora Margaret R. Díaz Muñoz, quien en todo momento destacó la belleza y talento que nace en esta región y cómo anhela que EDP-San Juan School of Design florezca para orgullo de San Sebastián.

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