Zona-Comercial-ambiente-y-color

Inspirado en la forma y porosidad de un arrecife de coral, el “boutique hotel” El Blok es una joya arquitectónica que distingue el área del malecón del poblado Esperanza. Allí, frente al Mar Caribe, con su cadencia sinuosa y un manejo excepcional de la luz y los espacios, pareciera una escultura en medio del bello escenario natural de la isla municipio de Vieques, a 13 km al este de Puerto Rico.

 

La idea del diseño surgió instantáneamente, luego de que el arquitecto Nataniel Fúster visitara el solar con el propietario. “Me sucede a menudo el hecho de que una vez visito el lugar, casi puedo ver el edificio construido. Entonces diseñar se convierte en plasmar, desarrollar y pulir lo que ya imaginé”, asegura.

En el caso de El Blok, lo que imaginó fue un bloque de coral sacado del mar… un bloque que sería habitado por seres humanos, pero con la densidad y la porosidad del coral.

La hospedería se encuentra en un pequeño lote que obligó a una programación compacta para poder albergar 23 habitaciones, restaurante, terraza con “jacuzzi, estacionamiento y áreas de servicio. Dos de sus características más llamativas son las formas curvilíneas y las texturas no convencionales.

Las curvas de El Blok se derivan de las formas sinuosas en la naturaleza del lugar. Por eso le pareció apropiado explorar formas orgánicas y sensuales. En la obra también se utilizaron paneles prefabricados de hormigón reforzado con fibra de vidrio (GFRC, por sus siglas en inglés), losas hidráulicas (criollas) con patrones y colores únicos del hotel, ebanistería con madera local y otros sistemas constructivos poco convencionales.
Otra constante en sus proyectos es el manejo de la luz natural. En este caso, conecta con la naturaleza y le incorpora un aspecto cambiante a los espacios. “La luz natural es gratis y según lo indicaban los grandes maestros como Le Corbusier, es uno de los elementos definitorios de la arquitectura. También humaniza los espacios, por eso siempre trato de incorporarla. Me interesa mucho explorar el tema de la luz natural como un ornamento vivo y cambiante”, indica.

El arquitecto explica que aquí la luz natural se trabajó de diferentes maneras: como luz cenital que entra a través de los patios y tragaluces; como luz difusa que entra en el segundo nivel rebotando en el piso y en el techo; y como luz fragmentada, creando una filigrana lumínica a través de los paneles.

Las fachadas de la estructura están definidas por paneles de GFRC, cuyo diseño se deriva de las formas coralinas. “Estos actúan como una mampara continua que filtra la luz natural y permite el paso del viento hacia los balcones de las habitaciones”, añade. Algunos de los paneles se abren como puertas para proveer acceso visual al exterior.

Una escalera de hormigón expuesto en forma de abanico conduce al segundo nivel donde está el restaurante de planta libre. En los próximos dos niveles están las habitaciones, cuya organización es radial para garantizar variedad de vistas, iluminación natural y ventilación.

En el centro de los niveles, un espacio ovalado abierto unifica y hace referencia a los patios interiores de la arquitectura caribeña. Por su parte, la terraza en el techo tiene un “jacuzzi y chimeneas prefabricadas que cubren tuberías y “establecen un contrapunto vertical con el horizonte”.
El Blok es un hotel sostenible que ostenta una certificación LEED Gold, ya que emplea al máximo la luz y la ventilación natural; su huella física y ecológica es muy limitada; las envolturas de techo y fachadas son eficientes en aislamiento térmico; y su techo recoge agua de lluvia para reutilizarse. Además, ganó el Premio de Honor del American Institute of Architects (AIA) 2014.

Sin duda este es otro acierto de Fúster, quien no trabaja mucho con ideas preconcebidas pues la arquitectura debe crear un sentido de pertenencia a través del diálogo poético con el lugar. “El enemigo número uno del diseño lo es la convención, que el diccionario define como ‘la norma o práctica aceptada socialmente por un acuerdo general o por la costumbre’. Para mí el buen diseño es opuesto a todo aquello asociado al conformismo, ya que es un avance de una idea a través de una nueva forma”, concluye.

Artículos relacionados