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El Océano Índico es testigo del poder de la arquitectura, gracias a esta residencia que parece flotar en medio de esta bella playa australiana.

Con una ubicación privilegiada, esta casa construida por la firma de Franco Fiorentini, F2 Architecture, en la conocida Great Ocean Road de Melbourne, da la impresión de estar suspendida en el aire. Pero la realidad es que la sostiene una plataforma de hormigón ubicada sobre una torre de 13 metros de altura construida en una ladera escarpada.

La única forma de llegar hasta la casa es por medio de un puente de concreto muy estrecho con barandal de cristal.

Una vez dentro, sus creadores describen la experiencia como abrumadora: “es de escape, soledad y libertad”.

Y es que las dos paredes frente a la ladera son sólidas para proporcionar privacidad y un sentido de desprendimiento de la tierra, mientras las otras dos paredes frente al mar son de cristal de piso a techo, para ofrecer una vista espectacular al océano de 180 grados. Además, dichas paredes pueden deslizarse para abrir la sala y permitir la entrada de la brisa y el sol.

A pesar de sus proporciones modestas, la casa cuenta con sala, comedor, dormitorio y baño, y una chimenea suspendida del techo en una esquina de la sala para los días de invierno.

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