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Con el interés de brindar todos los servicios de ortodoncia de vanguardia, surgió la Clínica de Ortodoncia Dr. Francisco Martino en pleno centro de Santo Domingo, en República Dominicana.

La oficina, ubicada en un local del piso 16 de la Torre Solazar, un edificio construido recientemente, se diseñó como una instalación profesional para un ortodoncista joven.

La Clínica incluye una sala de atención al paciente con dos sillones operativos, una oficina privada para el doctor, un área de esterilización y laboratorio, y una sala de espera en la zona de atención. Además, un pequeño “kitchenette”, un baño interno y una sala de espera con mostrador de recepción e información.

Todos los espacios se trabajaron dentro de dimensiones muy justas, pero generosas. Por ello el diseño requirió de una cuidadosa distribución planimétrica, para que ninguna de las áreas fuera más grande o pequeña de lo necesario.

Dos aspectos particularmente importantes se lograron en el proyecto. Uno de estos fue la distribución de toda la infraestructura a nivel de piso, la cual se realizó sobre la losa de hormigón existente para no interferir con el local del piso inferior. El otro fue el trabajo de transparencia e iluminación, tanto natural como artificial, que aprovecha al máximo la presencia de las ventanas ubicadas en la fachada sur del edificio. Esto determinó que los dos espacios privados del interior, la sala de atención y la oficina, se localizaran en el centro de la planta, articuladas por un corredor central que comunica la zona de llegada con la de operación.

Los materiales utilizados en el diseño de interiores de este consultorio responden a un carácter práctico y contemporáneo, dándole prioridad a aquellos de fácil instalación que requirieran poca terminación “in situ”. Por ejemplo, se optó por un pavimento porcelánico similar a la madera, pero de alto tránsito; un “plafond de sheetrock” acanalado que constituyó uno de los principales discursos geométricos del proyecto. Aquí se trabajaron una serie de bajo relieves donde se colocaron las luminarias de bajo consumo a intervalos muy discriminados, lo que permitió crear una malla regular en el techo que estimula cierta libertad compositiva en las paredes y en los espacios interiores. Las particiones de vidrio fueron estrictamente coordinadas, tanto en planta como en elevación, con las escasas particiones de yeso realizadas.

 

En cuanto al mobiliario, este obedece a una paleta de blancos, grises y turquesas, con acentos de color en algunos muebles, y en particular sobre un mural realizado en tela y alegórico al tema de la sonrisa, encargado a la joven artista dominicana Nathalie Ramírez. Diversas fotografías de hermosos paisajes dominicanos del fotógrafo Guillermo Ricart, completan la imagen contemporánea y profesional del local.

El diseño y la dirección del proyecto estuvo a cargo de la diseñadora María del Mar Moré, con asesoría general del arquitecto Gustavo L. Moré. Puede contactarla a través de su página www.moreinteriores.com

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