Los siglos de historia y cultura que se respiran en el Viejo San Juan, en Puerto Rico, son el marco perfecto para una residencia de alquiler. Allí un visitante puede experimentar de primera mano cómo se vive el día a día en este lugar, mientras disfruta de la comodidad de un hogar.

Sin embargo, construir en una zona histórica como esta conlleva un proceso extenso y muy particular, ya que se vela por la protección de las estructuras antiguas y su arquitectura, la cual no puede modificarse sin autorización del Instituto de Cultura Puertorriqueña.
De acuerdo con la arquitecta Kim Venegas el apartamento que llamaron Azul Adoquín, localizado en la Calle San José del Viejo San Juan, requirió de un extenso proceso de remodelación que incluyó la restauración de la escalera interior, la fachada del edificio de tres plantas. También se intervino con el empañetado y la pintura, entre otras cosas.

“El empañetado, en las áreas en que estaba destruido por la antigüedad de la estructura, la humedad y el salitre del lugar por su cercanía al mar, se restauró con una mezcla especial con un alto contenido de cal, para que la estructura ‘respire’. Igual se hizo con la pintura, que es una mezcla a base de cal y no de látex”, detalló Venegas.

Otra de las áreas que requirió una restauración cuidadosa fueron el recibidor y la escalera, que ya constituía un peligro por las condiciones en las que se encontraba. Entre las mejoras se subió el nivel de los pasamanos para cumplir con los códigos vigentes y se instaló una losa que imitara la losa criolla muy usada en la época en la que se construyó el edificio.

La inspiración general de la ambientación surgió de la cocina azul existente. “La cocina nos dirigió; de ese color partió la decoración. Se trataba de una cocina italiana con ebanistería en buenas condiciones. Solo cambiamos los tiradores, y ubicamos equipos (electrodomésticos) nuevos”, agregó. Por su parte, el nombre de la residencia fue inspirado en los famosos adoquines azules del Viejo San Juan.

En el apartamento se mantuvieron las paredes blancas que destacan la frescura del lugar. Para el mobiliario se seleccionaron piezas resistentes a mucho uso, de armazón fuerte de madera, y con tapizado de un tono encubridor. Los toques de color provienen de los cojines, accesorios y cuadros. Además, se restauraron dos butacas antiguas que eran propiedad de la abuela del dueño, y una de estas se ubicó en el dormitorio.

También se restauraron las puertas de celosías y los herrajes. La puerta de entrada se pintó de azul y se combinó el rosetón de la losa criolla nueva de ese color. En los techos se dejaron expuestas las vigas de madera originales. De hecho, toda la madera que servía en el apartamento se sacó, se lijó y pintó como parte de las renovaciones.

Al baño, que era muy alargado y estrecho, se le agregó un acceso directo desde la habitación principal, ya que el anterior era por la cocina. Se dejaron ambos accesos para que en caso de haber huéspedes utilizando el sofá-cama en la sala, pudieran usar la entrada al baño compartido por la cocina. “Se eliminó la bañera, se instalaron equipos nuevos y se construyó una ducha con mosaico y puertas de vidrio para agregar amplitud e iluminación natural. Con un espacio que le ‘robamos’ al baño se creó un pequeño “janitor closet”, detalló la arquitecta.

El edificio cuenta con una terraza en el techo desde donde se aprecian bellas vistas de la ciudad, la bahía y el atardecer. Allí se colocaron dos sillas reclinables y dos butacas con sus mesitas. Se instaló un “deck” de plástico reciclado e iluminación indirecta por medio de lamparitas solares.

Toda la infraestructura se remodeló: cisterna y bomba de agua, infraestructura eléctrica, se impermeabilizó el techo, se restauraron los balcones y se instalaron acondicionadores de aire de alta eficiencia. Todo el proceso, desde el diseño y la permisología hasta su culminación, fue de unos 18 meses e incluyó la restauración del segundo apartamento del edificio.

Para contactar a la arquitecta a cargo del proyecto, puede acceder su página
www.kv-architects.com o escribir a: kim@kv-architects.com

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