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Su visión es clara: consolidar y conformar la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR) como una alternativa de primera no solo en la Isla, sino en el Caribe y Estados Unidos. Y a pocos meses desde su nombramiento como decano de la Escuela en marzo de 2015, ha puesto en marcha una serie de iniciativas encaminadas a lograrlo.

Badillo Lozano, quien comenzó su carrera profesional en 1981 como diseñador de reconocidas firmas de arquitectura, ha sido profesor en la Escuela desde su fundación en 2009. La conoce muy bien y la visualiza como un vehículo para influenciar positivamente el distrito histórico del municipio de Ponce, donde está ubicada. “Deseamos que sea como un laboratorio de arquitectura para plantear proyectos en beneficio de la ciudad y la comunidad. Que añadamos dinamismo y alternativas culturales al pueblo, y que la Escuela asuma un rol de liderazgo”, expresó el arquitecto, quien posee un bachillerato en Diseño Ambiental y una maestría en Arquitectura, ambos de la Universidad de Puerto Rico.

La Escuela, con una matrícula de 319 estudiantes y más de 40 profesores, está ubicada fuera del campus, lo que representa un reto y a la vez una oportunidad. En su opinión, es importante velar por que los lazos entre ambas se mantengan y fortalezcan.

El decano comenzó de inmediato a implantar diversas iniciativas encaminadas a cumplir las metas propuestas. Una de ellas fue establecer un acuerdo con el Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico (CAAPPR), en el cual la Escuela es sede del Colegio en el área Sur y Oeste. “Ese es un logro muy importante que nunca había ocurrido. Ya se están realizando actividades del Colegio y se ofrecerán clases de educación continuada para arquitectos en la Escuela”, agregó el arquitecto, quien ha ocupado diversas posiciones en el CAAPPR y la AIA.

Un proyecto en curso son las charlas “Mis libros”, en las cuales se presentan los libros de la colección de la Biblioteca con la idea de estimular a los estudiantes. Otras iniciativas destacadas son dos alianzas para compartir esfuerzos en pro del mejoramiento de la Ciudad Señorial; una con la Fundación-Biblioteca Rafael Hernández Colón y otra con el Protectorado del Castillo Serrallés de Ponce.

Pero también se inició una alianza internacional con el programa de Arquitectura de la Universidad Católica de Nicaragua (UNICA), donde tienen un campus remoto con ubicación fija que le permite a la Escuela brindar cursos en Managua. Contrario al típico viaje de intercambio, esta opción permite el uso de las instalaciones de la entidad para que el estudiante pueda permanecer hasta un semestre.

“Es un campus nuestro, dando los cursos allá. Se pueden crear programas a uno o dos años y el estudiante puede regresar al país a continuar otros cursos. Estamos realizando trabajos relacionados con la preservación histórica. Hemos identificado dos ciudades de valor histórico importantísimo: Granada y León, que serán el laboratorio para esta iniciativa”, explicó el decano, quien mencionó que los estudiantes de UNICA pueden integrarse y tomar algunos cursos.

Con estos proyectos, la excelente oferta académica de la Escuela sigue fortaleciéndose. Esta incluye un grado de bachillerato en Arquitectura, y el estudiante tiene la opción de graduarse con un grado menor en una de estas especialidades: Preservación histórica, Representación Digital, Tecnología de la Construcción y Sustentabilidad, Paisajismo, Estructura, Empresarismo, Conciencia Legal, Historia de la Arquitectura o Urbanismo. Esta es una oferta creativa y exclusiva de la Escuela que representa una ventaja para el estudiante.

Visiblemente orgulloso, Badillo Lozano destacó que el perfil del estudiante de la Escuela de Arquitectura de PUCPR tiene tres pilares. “En primer lugar, se distingue como miembro de la sociedad en su parte ética y moral, por la base de fe en la enseñanza de la universidad; en segundo lugar, está capacitado y familiarizado con una plataforma de avanzada totalmente digital; y en tercer lugar, posee una mente empresarial, ya que no educamos empleados, sino empresarios. Cuando unes todo esto, tienes un egresado maduro, moderno, emprendedor y con un concepto moral y ético sólido”, concluyó.

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