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La combinación de bebidas saludables con un espacio de descanso y esparcimiento en un ambiente vibrante y moderno es la clave de Hammock Juice Station, localizado en la Calle Mallorca en Barcelona, España. Allí puedes comer un rico desayuno, tomar jugos naturales o compartir un café con tus amistades.

A nivel estético, como los zumos de fruta, el interiorismo de Hammock muestra un colorido siempre natural y cambiante, a cargo de las fibras teñidas de las hamacas y de las plantas colgantes que coronan el local. Además, se observan texturas contrapuestas que combinan la áspera rugosidad del ladrillo con el brillo del hierro desnudo o la transparencia del cristal.

Aquí se respira frescura y calidez a partes iguales, aportadas por los cementos pulidos, los textiles y la madera, respectivamente, y una decidida negación del artificio que hubiese intentado “refinar” todo lo anterior bajo capas de lacas sintéticas y haces de luz multicolor. Esto último, como el aire acondicionado o la calefacción, los edulcorantes, los conservantes o todo lo producido en serie, está reñido con la filosofía de sus dueños. De hecho, si vemos lámparas, mobiliario y elementos decorativos de tipo industrial es porque probablemente sean estos elementos los que encontraríamos amueblando un establecimiento auténtico, añejo, en el mercado del pueblo o de producción local.

En cuanto a los revestimientos, en el pavimento utilizaron microcemento imitación hormigón y pintura gris ceniza en el techo. Para las paredes se usó porcelánico gris imitación pizarra en la pared trasera, ladrillo original recuperado en las laterales y microcemento imitación hormigón en las paredes de la barra.

En Hammock, haciendo honor a su nombre, encontrará dos patios de coloridas hamacas unipersonales modelo Relax Vulcano —separados por una gradería a dos alturas bajo una cortina vegetal— que se enfrentan a tumbonas circulares (o asientos) de hierro negro en la pared y mesas “bicicleta” hechas de madera de pino y metal con efecto envejecido, hechas a la medida.

Y es que como expresan sus diseñadores, “lo de sentarse a secas, en Hammock simplemente no va. Ahí el asunto es tumbarse, subirse, acurrucarse, mecerse o pedalear entre fibras y tintes naturales, materiales honestos y acabados rústicos”.

Las hamacas individuales colgantes giran 360 grados, por lo que puedes conversar con las personas o amistades a tu alrededor. También hay mesas con sillas tipo bicicleta y otras áreas con cojines para sentarse.

En el mostrador y el carro de almacenamiento “vintage”, hechos a la medida con madera de pino y metal con efecto envejecido, puede pedir su orden para disfrutar en las hamacas o llevarlo a su casa o al gimnasio. Su logo, al igual que el empaque de sus productos, muestran su distintiva hamaca.

La filosofía Hammock es moderna y está en boga, pero de acuerdo con sus diseñadores “hay algo innegablemente bueno y eternamente vigente en aquello que la tierra viene produciendo desde que el mundo es mundo, y algo de humildad no exenta de sabiduría en sus dueños por ofrecérnoslo sin aditivos ni filtros y en el corazón de la ciudad”.

Este proyecto estuvo a cargo de la firma Egue y Seta, con la participación de Daniel Pérez, Felipe Araujo, Gaia Trotta, Szymon Keller y Covadonga Díaz. En la ingeniería, M2G y la arquitectura técnica, a2BM. Puede contactarlos a través de su página www.egueyseta.com

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