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Si hay una época del año que el puertorriqueño disfruta, al punto de adelantarla y estirarla lo más que pueda, es la Navidad. Esta comienza al otro día de Acción de Gracias (a finales de noviembre) y termina ¡el 14 de enero!

Aunque la motivación de estas festividades es de origen religioso para celebrar el nacimiento del Hijo de Dios, Jesucristo, con los años se fue comercializando y adquiriendo otras tradiciones provenientes de Estados Unidos. Aun así, en muchos de los pueblos las iglesias han conservado la tradición y cada año celebran actividades que promueven su verdadero significado.

Visitar Puerto Rico durante esa época es muy interesante, ya que hay mucho de donde escoger y muchas excusas para celebrar.

La temporada comienza justo después el Día de Acción de Gracias, cuando las personas pasan una tarde en familia decorando sus árboles de Navidad y su hogar en general. Se acostumbra decorar con muchas luces y los tradicionales pesebres o nacimientos, aunque ya se han agregado figuras como Santa Claus y sus venados. Por supuesto, no pueden faltar las bellas flores de pascuas.

Durante nueve días antes de Nochebuena (24 de diciembre) las iglesias católicas celebran en las madrugadas (alrededor de las 5:00 a.m.) las Misas de Aguinaldos, en las cuales la gente canta villancicos y aguinaldos acompañados por instrumentos típicos como guitarra, cuatro, güiros y maracas.

En Nochebuena las familias se reúnen a comer los platos tradicionales de la época, como arroz con gandules, pasteles, lechón (cerdo) asado a la varita, morcillas, pasteles (de masa o yuca, carne o pollo, ¡y hasta de arroz!), almojábanas, cuajitos y guineítos en escabeche. Además, saborean ricos postres como arroz con dulce, tembleque, majarete y turrón, sin olvidar la deliciosa bebida oficial: coquito (bebida dulce de coco que se prepara con o sin licor, y que ya se consigue hasta de chocolate). En la noche, los regalos se colocan bajo el árbol.

A las doce de la medianoche se celebra la Misa de Gallo, como la conmemoración del nacimiento de Jesús.

Por su parte, la mañana del Día de Navidad se reparten los regalos traídos por el Niño Jesús o por Santa Claus, dependiendo de la tradición de cada familia. Por lo general, ese día se visita a familiares y amigos para llevar y recoger regalos, y para compartir y comer con ellos. Aunque no tantos como hace unas décadas, todavía se ven niños en las calles con sus juguetes nuevos, compartiendo con sus vecinitos.

Lo próximo que se celebra es la Despedida de Año el 31 de diciembre. Esa noche hay diversas alternativas para festejar. Puede despedir el año en la iglesia, reunidos en casas, en restaurantes, discotecas o en las calles que se cierran y se convierten en fiestas de vecindario. También se acostumbra hacerlo en grandes hoteles donde los canales de televisión organizan bailes con orquestas y televisan el evento en vivo para que usted lo vea en su hogar.

A las doce de la medianoche es una tradición sonar las doce campanadas mientras se comen doce uvas. También se transmite por televisión o radio el famoso poema “Brindis del bohemio”.

El 1ro de enero, Día de Año Nuevo, las familias se visitan y se reúnen para compartir. El 5 de enero o la Víspera de Reyes, se acostumbraba que los niños recogieran hierba en cajitas de zapato y colocaran un plato con agua para ofrecérselas a los camellos de los Reyes Magos. Esta tradición se ve menos cada vez, pero continúa, especialmente en los pueblos fuera del área metropolitana. Esa noche, los camellos se comen la hierba y se toman el agua, mientras los Reyes dejan los regalos a los niños debajo de sus camas.

La Iglesia católica celebra también los rosarios cantados y las promesas de Reyes en las que se rezan rosarios y se cantan aguinaldos.

La mañana del Día de Reyes los niños se levantan muy temprano a buscar sus regalos y comparten en familia durante el día.

De igual forma, durante toda la época navideña se celebran los matutinos y las parrandas. En las parrandas, varias personas se reúnen y visitan de sorpresa, tarde en la noche, a alguna persona. Gritan a coro “¡Asalto!” y comienzan a cantar y tocar música en la calle con instrumentos típicos, hasta que la familia abre sus puertas y los recibe. Allí comen, beben y cantan canciones casi “obligadas” como “Si no me dan de beber, lloro”, “Ese pobre lechón” y “Si me dan pasteles”, entre otras. Luego de esto se van en diversos autos hacia a otras casas, donde hacen lo mismo hasta el amanecer, cuando la última familia les prepara un rico asopao.

Por su parte, los matutinos son muy similares, pero su objetivo es celebrar el nacimiento de Jesús y bendecir a la familia que visitan. Estos se celebran un poco más temprano, no se sirven bebidas alcohólicas y las canciones son de tema religioso sin dejar de ser alegres, como “Qué bueno llegó la Navidad”, “Hacia Belén” y “Al mundo paz”, entre otras. Además, al final se hace una oración por la familia que los recibió.

Se supone que ese fuera el último día de la Navidad, pero se agregaron las Octavas y las Octavitas, que se extendían casi hasta el 24 de enero, por lo general con rezos y festejos. Hoy en día se celebran un poco distinto y terminan el 14 de enero.

Y por aquello de no acabar el jolgorio, estas celebraciones prácticamente se unen con las famosas Fiestas de la Calle San Sebastián, realizadas en San Juan donde por cuatro días hay música en vivo, artesanos de todo el país, comidas típicas y diversas actividades artísticas y culturales.

No cabe duda de que en Puerto Rico la Navidad es única. ¡Ven a disfrutarla con nosotros!

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