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La empresa de seguros e inversiones Universal Group de Puerto Rico, desarrolló una estrategia de expansión que situaba instalaciones regionales de servicio al cliente en localidades estratégicas a través de la Isla, para proveer un mejor servicio a sus clientes.

De acuerdo con los arquitectos, el reto principal en el diseño de estas instalaciones fue desarrollar un vocabulario arquitectónico cohesivo y una identidad corporativa que hiciera que las estructuras fueran fácilmente identificables por sus clientes a través de todo Puerto Rico. Es por ello que esta cuarta sucursal de Servicio al Cliente, localizada en el municipio de Canóvanas, continúa el vocabulario y los materiales establecidos por sus predecesoras en Caguas, Ponce y Mayagüez.

Lo que en las otras sucursales se expresaba como grandes puertas que abren y cierran para protección de sol y seguridad, en Canóvanas se convirtieron en grandes paredes giratorias. Estas abren para revelar un gran vestíbulo rodeado de cristal “spider joint”. Otros elementos audaces incluyen las enormes letras de aluminio con el logo de la empresa que dominan la fachada norte y a su vez sirven como rotulación y elementos proveedores de sombra y privacidad a la fachada.

La selección de materiales de construcción incluye hormigón armado para la estructura principal, concreto liviano sobre un techo de acero estructural, cristal, “cladding” de aluminio y acabados de piedra volcánica en paredes estratégicas.

Se proveyó un sistema de piso elevado sobre la losa de hormigón, para distribuir bajo este todo el alambrado de electricidad y transmisión de data, y así poder lograr una planta abierta, flexible y libre.

Para proteger del candente sol tropical y disminuir los costos de electricidad, se crearon sombras mediante quiebrasoles sobre la fachada de cristal que mira al sur y sobre el vestíbulo de entrada, y mediante las puertas en pivotes. Además, un sistema de iluminación natural vía tragaluces con prismas.

Las paredes en pivotes se fabricaron con un marco de acero galvanizado forrado con un compuesto reciclado de madera sintética (“Trex synthetic wood”), que requiere poco mantenimiento. Cuando el edificio está en uso, dichas paredes se abren y permanecen perpendiculares a la pared adyacente, pero cuando se cierran, sellan la entrada y proveen seguridad. Bajo condiciones de huracán, también actúan como tormenteras. Bajo esas mismas condiciones, otras ventanas quedan protegidas gracias a tormenteras rolladizas. Este rasgo arquitectónico refuerza la postura de esta empresa de seguros que incorpora su filosofía en su propia infraestructura.

Este proyecto comercial fue diseñado por el Arq. Segundo Cardona, FAIA, junto a su equipo compuesto por el Arq. José Gutiérrez, AIT (arquitecto de proyecto) y el Ing. Elías Rivera, EIT (supervisión de obra), de la firma SCF Arquitectos. Puede contactarlos en su página de Internet http://www.scf-pr.com/

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