ambiente-interior-espana-ambiente-y-color
ambiente-interior-espana-ambiente-y-color
ambiente-interior-espana-ambiente-y-color

Hay tres preguntas clave en este proyecto que nos dan una idea de los retos enfrentados al diseñar el espacio.

¿Se puede mejorar la distribución de una vivienda eliminando particiones innecesarias, pero manteniendo el número de estancias inicial?

¿Se pueden comunicar espacialmente espacios contiguos, públicos y privados, sin que la intimidad de los usuarios de la vivienda se afecte?

¿Se pueden superponer texturas y acabados diversos manteniendo una atmósfera visual “ligera” que funcione como lienzo en blanco, listo para recibir las aportaciones decorativas de los futuros habitantes del espacio?

Las reformas de esta vivienda en Passeig de Sant Joan en Barcelona, España, dan una contundente respuesta afirmativa a estas preguntas. Y su resultado confirma que el diseño y la experiencia de los interioristas no están reñidos con los presupuestos ajustados o las viviendas de menor tamaño.

El encargo consistía en mantener el valor actual de la vivienda y el número de estancias; conseguir un espacio mucho más atractivo en cuanto a la distribución e iluminación; y difuminar la presencia del corredor, integrándolo y haciéndolo protagonista como elemento comunicador y vivible. Además, se quisieron optimizar los recorridos e independizar aquellos más públicos de los más privados.

Para lograrlo, se dividió la vivienda en dos partes: una privada y una pública. Con este fin se intercambiaron las ubicaciones de la cocina, el baño y el vestidor. La habitación principal quedó entonces en posición adyacente al cuarto de baño y al vestidor, mientras que con su nueva ubicación la cocina se abre de forma natural hacia el área social a través de un pasillo y accesos ensanchados.

Esta área social transcurre alrededor de una gran mesa de madera que separa las zonas. Sobre esta mesa destaca una lámpara con carril superior que permite adaptarla a diferentes usos y que pende desde un techo de bovedilla catalana con vigas de madera restauradas. Al fondo, la pared de ladrillo visto, bañada con una tenue luz indirecta, recuerda la herencia histórica y arquitectónica del edificio, y dialoga con los pavimentos de baldosa hidráulica originales, recuperados y pulidos para darles nueva vida.

A pocos pasos del comedor está la cocina. Esta estancia, que antes era privada, propone ahora una estrecha relación visual con el comedor, aprovechando la luz de la fachada principal. La pequeña barra prevé uso por ambos lados y difumina la frontera entre ambas estancias.

El dormitorio “en suite” plantea no solo una posibilidad de acceso privado hacia el cuarto de baño y su vestidor, sino que propone también una “íntima” relación visual entre la ducha y el dormitorio. Al estar separados solo por un vidrio y una veneciana de madera, permite jugar con la entrada de luz y la intimidad en ambas zonas.

En este dormitorio de estética neutral como el resto de la vivienda, destaca la pared del cabecero de cama revestida con un impresionante gráfico “pixelado” de tela, diseñado por Cristian Zuzunaga, bañado por la luz indirecta alojada en la parte superior.

El baño se divide en dos partes para mejorar su funcionamiento. Y continuando con el discurso formal vinculado a la forma de pixel aplicado en el dormitorio, se colocaron revestimientos de azulejo blanco y turquesa.

En líneas generales, la renovación estilística y la redistribución espacial del inmueble han recorrido trayectorias cronológicas opuestas. La primera buscó referencias históricas del pasado arquitectónico, mientras la segunda intentó reflejar estilos de vida más actuales, ganando luminosidad natural, una mayor sensación de amplitud general y un incremento exponencial de la versatilidad de usos del conjunto.

Este proyecto estuvo a cargo de los diseñadores Daniel Pérez y Felipe Araujo, de Egue y Seta. Puede contactarlos en www.egueyseta.com.

Artículos relacionados