_ck98320-aSi los edificios tuviesen personalidad, el edificio del Hotel BH de Barranquilla, Colombia, sería un personaje elegante y sobrio en su apariencia, pero con alma alegre y descomplicada. De eso se trata el concepto arquitectónico de esta estructura.

 

El diseño del edificio surge de su contexto urbano y cultural, y toma valores propios de la Región Caribe que está en un proceso muy fuerte de modernización y dinamismo en los últimos años valorizando su cultura, pero al mismo tiempo resignificándola desde un punto de vista contemporáneo.

Es así como este volumen cúbico, limpio, ordenado, moderno y puro, con tonalidades neutras y colores frescos que se protege del sol tropical por medio de velos y persianas, abraza un interior colorido, dinámico y juguetón. Plantea así una dualidad en su carácter: es “una caja llena de sorpresas”.

 

Esta edificación es parte de una renovación urbana que se ha venido gestando de manera muy dinámica en la parte norte de Barranquilla, más precisamente en el sector del Alto Prado, una de las zonas de mayor valorización de la capital de Atlántico. Esta renovación ha sido impulsada por inversiones del sector privado en edificios grandes y modernos como este, que le están cambiando la cara a la ciudad y la colocan a la vanguardia en la arquitectura de la región. 

 

Al entrar en el vestíbulo de doble altura del Hotel BH, el visitante (huésped) se sumerge en un mundo aparte que lo conduce a experiencias únicas, propias de la cultura barranquillera. El ambiente es vibrante y lleno de color y energía.

 

Varios elementos importantes en el planteamiento espacial y de arquitectura interior le dan un carácter único al edificio. Por ejemplo: el color en la decoración y en el mobiliario, los murales tipo grafiti de la cafetería y del pasillo de ascensores, el juego de luces y sombras que dan una ambientación específica a cada espacio, la señalización de los pisos a partir de elementos coloridos, y la utilización de la luz y la sombra como “pintura” en la numeración de las habitaciones. Estas son modernas y con un aire tropical en sus materiales, colores y elementos decorativos.

El planteamiento volumétrico del edificio contempla el clima. Es así como las fachadas que reciben más sol son más cerradas y la fachada principal, que es acristalada, se protege por medio de persianas. Estas, con su ritmo cambiante, hacen que la composición sea dinámica. Además, desde la cubierta del hotel se disfruta del sol y de las vistas lejanas a la ciudad, al río y al mar, integrándose con su contexto geográfico y urbano.

 

Por otro lado, en el tema de la sostenibilidad, la iluminación del hotel es de bajo consumo y existe un sistema de automatización en las habitaciones que reduce el consumo energético. La iluminación interior de cada habitación se controla con el uso de tarjetas, lo que evita que las luces queden encendidas cuando el huésped la abandone.

 

El diseño arquitectónico de este proyecto estuvo a cargo de los arquitectos Gabriel Campuzano Otero y Carlos Campuzano Otero, de Campuzano Arquitectos; mientras el diseño interior es de Cristina Uribe Arquitectos. Para contactarlos acceda https://www.facebook.com/CampuzanoArquitectos.

Artículos relacionados