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A primera vista el edificio El Mirador, localizado en Sanchinarro en Madrid, España, trae a la memoria los famosos bloques Lego que los niños —y no tan niños— usan para jugar y construir ciudades. Pero en realidad se trata de una estructura residencial de 156 apartamentos que se agrupan en nueve tipos diferentes y forman pequeños “barrios”, los cuales se distinguen desde el exterior como “cajas” que sobresalen o se retraen, y logran una volumetría interesante.

El Mirador tiene un total de 21 pisos y cuenta con una terraza semipública a modo de ventana urbana, ubicada en el piso 12, que desde afuera solo se percibe como un enorme hueco en medio de la edificación. Esta gran terraza de 580 m2 (6243.068 pies²) de superficie y 14m (45.93 pies) de altura se constituye en el área social del conjunto. Tiene una superficie de césped artificial negro con elementos escultóricos y desde allí se observan impresionantes vistas de la Sierra de Guadarrama.

Dado su diseño poco usual, su tamaño y peculiaridades, la estructura ha enfrentado diversas controversias ya que algunos la consideran fea, mientras otros la catalogan como extravagante. El diseño del proyecto estuvo a cargo del premiado estudio holandés MVRDV y la arquitecta madrileña Blanca Lleó, y ganó el premio a Mejor Diseño de Vivienda 2005 de parte del Ayuntamiento de Madrid.

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