El blanco es el protagonista de esta vivienda situada precisamente en la Costa Blanca valenciana en España. Sus formas sinuosas son relevantes en este inusual diseño y el color aporta enorme luminosidad al interior. Además, la casa posee hermosas vistas al Mediterráneo que se adentran al espacio a través de los ventanales de cristal.

En la remodelación de diseño de interiores de este ático de 218 m2 (2,346 pies cuadrados) se siguieron parámetros horizontales acabados en pintura al plástico liso color blanco, excepto en el salón-comedor, donde se siguieron parámetros verticales con superposición de lamas de Krion, de Porcelanosa.

El acceso a esta vivienda vacacional se da por un pasillo de casi 6 m2 (64 pies cuadrados) que dirige a las distintas estancias. Al entrar, lo primero que se encuentra es un gran espacio que de manera diáfana acoge la sala, el comedor y la cocina. Completan la totalidad de espacios un distribuidor, una despensa y un lavadero (situados en la parte posterior de la cocina), dos dormitorios secundarios con baño propio para cada uno y un dormitorio principal en suite con vestidor y baño.

La cocina, de diseño exclusivo de la firma A-cero, tiene formas sinuosas y está realizada en Krion. El resto del mobiliario, como las camas, las mesas de dormitorio y los baños, también de A-cero. Las sillas, las mesas de comedor y los sofás del salón están diseñados y fabricados por la firma internacional Vondom. Todo es color blanco y se adapta a la perfección al concepto de la vivienda.

La carpintería interior en puertas, armarios y vestidores se realizó en madera de un color lacado blanco mate. Una pared de espejo situada al fondo del salón otorga mayor profundidad al espacio.

Se diseñó un techo falso, cuyas curvas se resuelven en Krion, de Porcelanosa, en blanco brilloso. Este techo, que también recorre las paredes, tiene una iluminación indirecta led que cambia de color para poder crear diferentes ambientes y sensaciones. Con ese detalle se transforma esta casa blanca en otra totalmente distinta, al poder agregar tonos azules, violetas y de otros colores, dependiendo del estado de ánimo del propietario o del tipo de actividad que lleve a cabo para sus visitantes.

Este interesante proyecto estuvo a cargo del estudio de arquitectura A-cero, dirigido por Joaquín Torres y Rafael Llamazares. Puede contactarlos en su página: www.a-cero.com

Artículos relacionados